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jueves, 7 de agosto de 2008

LA INFLUENCIA SOCIAL


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La influencia social
El proceso de influencia social tiene que ver con el concepto de dominio: todo individuo es influido en la medida en que quiere comprender el mundo exterior y sabe que no puede hacerlo sin la ayuda del grupo. Al menos, sabe que no puede hacerlo si no se apega a las normas que el grupo dominante o mayoritario ha declarado como benéficas para el grupo mismo. Se afirma, por tanto, que el proceso de influencia contribuye a estructurar el campo social y a asegurar la estabilidad del comportamiento de los individuos, dentro de un cierto margen de independencia.
En el proceso de uniformización o conformidad resultan muy importantes las normas: todo individuo, puesto ante la premura de juzgar un estímulo, tiende a constituir una norma común. La influencia, pues, tiene como objetivo la formación de las normas. Asimismo, la influencia social tiene mucho que ver en la socialización del individuo, porque todo individuo aspira a la exactitud de sus juicios, como si la sociedad fuese una máquina para asimilar las tendencias desviacionistas de sus miembros.
La influencia social aparece destilada en el control social, mediante la cual el grupo fija los límites a la acción de cada uno: la influencia asegura así el equilibrio del conjunto social.
En Norteamérica se ha conceptualizado la influencia ante todo como un proceso de reducción de incertidumbres, de manera que se pueda explicar por qué un grupo impone sus opiniones a un individuo y, asimismo, por qué un individuo adopta las opiniones del grupo al que pertenece.
Las siguientes proposiciones pretenden explicar el proceso de la influencia social:
¨ La influencia se da en situaciones de interacción asimétricas: la mayoría influye en la minoría; la autoridad influye en el subordinado.
¨ La finalidad de la influencia es el establecimiento y refuerzo del control social: ésta es la manera como los grupos conservan su cohesión y logran la orientación de las conductas y actitudes. Así se establece el equilibrio y se reabsorbe constantemente la desviación.
¨ La razón de la influencia es la incertidumbre: la influencia, en efecto, se dirige a eliminar la incertidumbre, se de origen interno o externo, de manera que ha podido demostrarse que la presión del grupo hacia la uniformidad crece en la medida de las divergencias que en él se dan; el conformismo del individuo es mayor cuanto más incierto está.
¨ La influencia se resuelve siempre en términos de dependencia: los sistemas de comportamiento regulados por normas determinan respuestas más o menos iguales frente a la realidad física y social. La norma mayoritaria adquiere en muchos casos fuerza de coerción, ya que oponerse a la norma sistemáticamente puede llevar a la exclusión del grupo. La dependencia siempre determina la intensidad de la presión social. La sumisión a la norma mayoritaria produce la aprobación social, por lo que toda forma de influencia conduce a la conformidad.
¨ Así se produce un artículo de fe de la psicología social: la conformidad es algo bueno porque es el factor para la integración de la sociedad y del individuo (aunque muchas veces la conformidad engendre el hastío de la vida).

Por último, sabemos que la influencia se manifiesta en la sociedad bajo tres modalidades fundamentales: los procesos de normalización, el conformismo y el cambio o innovación, como aparece en el esquema previo[1].
[1] Cfr. Moscovici, p. 225.

NOTAS PARA LA PSICOLOGÍA SOCIAL

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¿Qué es la Ψ social?
· La visión dicotómica de individuo-sociedad ignora que el individuo (como unicidad) sólo existe dentro de una red de relaciones sociales, pues toda colectividad es el compuesto de una multitud de individuos diversos.
· En realidad, cada individuo es el habitáculo de una sociedad conformada por los personajes reales o imaginarios con los que se ha entrado en comunicación. Nunca el individuo está realmente solo: la sociedad habita en él.
· La división individuo-sociedad responde más a una abstracción “metodológica” que a una realidad existente; tal división puede ocultar una evidencia primigenia: el conflicto secular entre lo individual y lo colectivo, entre la autonomía y la heteronomía.
· Así, la Psicología social se debe ocupar de un único problema: ¿por qué hay conflicto entre el individuo y la sociedad?
· Por eso es válido “definir” la psicología social como la ciencia (conocimiento sistemático) del conflicto entre el individuo y la sociedad (tanto externa como internalizada).
· Problemas como el de la resistencia a las presiones sociales, la oposición a la autoridad, las desviaciones en relación con la ortodoxia, la masificación, etc., caen claramente en el ámbito de la psicología social.
· ¿Y cuál es el objeto de la psicología social? Básicamente todos aquellos fenómenos relacionados con la ideología y la comunicación, sistematizados de acuerdo a su génesis (origen), estructura y función. En la ideología entrarían todos los sistemas de representaciones y actitudes (prejuicios, estereotipos, creencias, valores, etc.); los fenómenos de comunicación social se refieren a los intercambios de mensajes (lingüísticos y no lingüísticos) entre los individuos y los grupos, sobre todo en cuanto permiten la influencia de unos individuos sobre otros o de unos grupos sobre otros (función apelativa o persuasiva).
· Por tanto, la psicología social es la ciencia (conocimiento sistemático) de los fenómenos de la ideología (cogniciones y representaciones sociales) y de los fenómenos de la comunicación.

La visión psicosocial

· A primera vista no hay límite preciso entre la psicología social y otras ramas de la psicología.
· Entonces, ¿en qué consiste la visión psicosocial?
· En primer lugar, la visión psicosocial implica una lectura ternaria o triádica de los fenómenos y las relaciones. El sujeto-objeto de la filosofía tradicional se debe abordar mejor como sujeto individual-sujeto social-objeto. La relación sujeto individual-sujeto social debe concebirse de manera dinámica, es decir, como una interacción que produce modificaciones en las cogniciones o la conducta de los individuos, mediante los mecanismos de la facilitación social o de la influencia social.
· El psicólogo de lo social debe ser capaz de observar y analizar el conflicto individuo-sociedad sin pretender añadir un suplemento espiritual a los fenómenos sociales; de igual modo, debe evitar considerar al individuo aislado, porque sabemos que haga lo que haga cada individuo, la sociedad está en él internalizada: nadie vive en el vacío social.
· La visión psicosocial será, por lo mismo, una forma radical de cuestionar la separación o divorcio entre lo individual y lo colectivo, o entre lo psíquico y lo social. Siempre que intentemos explicar un fenómeno humano nos encontraremos ante lo individual y lo colectivo como un todo solidario.